| En
el Continente Africano, como en todo el mundo, el hombre, adapta
su forma de vivir de acuerdo a su hábitat. Su desarrollo depende
en gran parte del medio ambiente. Los diferentes recursos alimentarios
están sometidos a los cambios climáticos - fluctuaciones de
la sequía a la humedad y viceversa, que afectan a la expansión
y retroceso del bosque, a la frecuencia y dimensión de los lagos
o de los ríos, y por consiguiente al reparto y abundancia de
los alimentos.
El hombre ejerció su adaptación
innata, surgiendo una clara división cultural entre las poblaciones
de las regiones herbosas o de las sabanas ligeramente boscosas
y las poblaciones que penetraban en las regiones más húmedas
y de bosque más denso. Entre las primeras, se desarrolla la
tradición de la caza mayor con lanza - sin que por ello estuviera
excluida la recolección agrícola -, mientras que el segundo
grupo puso el acento sobre la recolección de vegetales y frutos,
la pesca y su captura desde la orilla, por medio de lanzas
y de diversas trampas.
Con el correr del tiempo, confeccionan
y perfeccionan las herramientas principales a utilizar, por
ejemplo, se ha encontrado unas herramientas de apariencia
muy tosca, las cuales eran posiblemente herramientas que servían
para fabricar otras herramientas, especialmente de madera,
mientras que los picos gruesos debían ser utilizados para
arrancar las raíces que constituían una parte de la dieta
en las regiones boscosas. Por otra parte, se han encontrado
piezas específicas, que presentan sus puntas de lanza de piedra,
de ejecución esmerada, pertenecían al entorno forestal.
En la era de hierro, las poblaciones africanas
dominaban y utilizaban para su subsistencia, el arte de la
caza y la pesca como así también la agricultura. Hace ocho
o diez mil años el clima de África, era muy húmedo. Los lagos
eran también más amplios y numerosos, las zonas pantanosas
más extensas, los ríos más caudalosos y largos, los arroyos
estacionales más regulares. En esas condiciones, un modo de
vida totalmente particular y estrechamente unido al agua,
a los ríos, a sus recursos alimenticios, con unas técnicas
avanzadas de pesca y de construcción de barcas, se había establecido
de un extremo al otro del continente, desde la costa del Atlántico
a la cuenca del Nilo, o sea, en un vasto espacio comprendido
entre un Sahara extraordinariamente reducido y un bosque ecuatorial
considerablemente extenso.
La presencia en los antiguos campamentos y establecimientos
litorales de espinas de pescado y de conchas de moluscos,
así como de osamentas de mamíferos y reptiles acuáticos -
ranas y tortugas de río y, a veces, hipopótamos y cocodrilos
- sugiere interesantes ensayos gastronómicos. Asimismo, los
animales terrestres no eran menos cazados, es muy probable
que las plantas nutritivas de las aguas corrientes y de las
zonas pantanosas fuesen metódicamente recolectadas y consumidas.
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Las técnicas de obtención y preparación de
los alimentos presentaban algunas características avanzadas:
cabezas de arpones esculpidas en los huesos y recipientes
de cerámica. Los arpones estaban fijos a la extremidad
de lanzas de madera con ligamentos de fibras; servían
para atrapar peces y otros animales acuáticos en canoas
o desde las orillas de los ríos. Los objetos de alfarería
eran de bella factura y a menudo decorados con espinas
de peces o conchas y con motivos exquisitamente decorados.
La morfología de las poblaciones ribereñas del África
occidental y oriental, ha podido evolucionar. Nada permite
sugerir que las mismas, se hayan dedicado - hace aproximadamente
de siete a diez mil años - a alguna forma de agricultura,
bien sea en el África oriental o en otros lugares de
su vasto territorio. Sin embargo, la importancia misma
de su expansión y la rapidez
con que se produjo, junto a la complejidad tecnológica
de ese nuevo modo de vida, afirman su prestigio y radiación
culturales a lo largo de ese período de muy alta humedad.
Puede ser que esas poblaciones no hayan vivido en aldeas
realmente permanentes; pero, con unos recursos alimenticios
asegurados por los grandes lagos y ríos y por una tecnología
capaz de aprovechar eficazmente ese entorno, fueron
capaces de conservar unas instalaciones comunitarias
más importantes y estables.
No sólo la población pudo crecer gracias a esos
elementos, sino que estos últimos han permitido igualmente
un ambiente intelectual y social nuevo, cuyo artesanado
complejo, indispensable para la confección de piraguas
y arpones, de cestos y vasijas, y el estilo de vida
más evolucionado que imponía su uso, lo testimonian.
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Transcribiremos a continuación una
experiencia en el pleno corazón del África, que atestigua
los cambios en la evolución del hombre africano a través del
tiempo:
“Me adentré en la sabana
hasta llegar a Baback. El entorno natural está salpicado de
acacias y baobabs que surgen de un mar de tierra muy arenosa.
Realmente yo me sorprendí de que en aquel aparente desierto
pudieran cultivar algo. Pero se trataba del mes de julio,
en el final de la época seca y comienzo de las lluvias que
durarán tres meses ..., “si
lo quiere el cielo”. Tras estas lluvias toda la vegetación
surge por doquier en una "primavera" exuberante.
Durante estos tres meses, con el gran sol naciente rojo del
alba, todos los varones del pueblo (incluidos los niños a
partir de los 9 años) marchan al campo a arar, sembrar o recoger
forraje para el ganado. El cultivo omnipresente es el mijo,
aunque también se cultiva el cacahuete y la judía.
Los campos
son extensos y las lluvias exigen hacer las labores a su tiempo.
Con el caballo o el burro como tiro, Jean Marie con su hermano
pequeño recorren los surcos pacientemente. A mediodía el sol
cae de lleno y castiga: es tiempo para almorzar el cous-cous
de mijo o el arroz con pescado que las mujeres han preparado.
Tras una pequeña siesta, y quizá un té con los amigos, vuelven
a la labor. Aparte de la agricultura, todas las familias tienen
algo de ganado menor, que les sirve de garantía en época de
dificultades o para agasajar a los invitados en las fiestas
especiales, como en las bodas, donde se bailan danzas serer
o wolof al ritmo trepidante del tam-tam.
Me sentí completamente acogido por sus habitantes.
Como se recibe a un íntimo amigo. Y no sólo por los jóvenes,
que tanto abundan (el 50% de sus 3.000 habitantes tienen menos
de 15 años), sino por cada una de las familias que me invitaban
a quedarme cuando pasaba a saludar. Repetidamente me ofrecían
lo mejor que tenían para beber o comer, me enseñaban las fotos
de la familia y amigos, e insistían en que me quedara a cenar.
"Il faut passer tout la journée" - Debes quedarte todo el
día -. Guardo muchísimas muestras de cariño desinteresado.
Gracias a la presencia de la Iglesia católica de Senegal,
el pueblo disponía de ventajas como la presencia de un colegio
católico - que funcionaba, por oposición a los escasos estatales
-, de un dispensario de medicina llevado por monjas indias
enfermeras (dando servicio a toda una región) y de una población
organizada. El estado se preocupa más de satisfacer los gastos
suntuarios de los grupos de interés - y de sus... ¡32 ministros!
-, que de las verdaderas necesidades de los habitantes, la
mayoría agricultores y ganaderos.
Bajo el árbol, los adultos toman la
palabra en la reunión de la comunidad, a la auténtica manera
tradicional africana de democracia. No falta en ella la presencia
del jefe, hombre de prudencia y sabiduría y, en este caso,
también está el sacerdote Michel, auténtico promotor de desarrollo.
Las mujeres forman una asociación que había solicitado un
préstamo a Cáritas para comprar un molino y volver a prestar
dinero entre las familias, entre otras actividades. Los jóvenes
van casi todos al instituto de la capital provincial, Thies,
y muchos toman parte de actividades extraescolares como la
coral de la parroquia, el Tae-Kondo o la música folklórica
- donde aprenden a cantar, bailar o la riquísima percusión
-. Pero después no hay salidas laborales estables.
Jean Marie me cuenta su sueño: llegar a obtener
una ayuda estatal para abrir una escuela que enseñe la lectura
Braille a personas ciegas. Pero la realidad es otra. La mayoría
de las chicas trabajan en Thies o en Dakar de asistentas,
y los chicos de albañiles. Aunque ambos trabajos están mal
pagados, es un ingreso que necesita la numerosa familia (con
una media de ocho hijos).
Una
agricultura inestable
No habría que irse a la ciudad si el campo diera
lo suficiente, me comentaban ellos. En el Sahel, esa franja
al Sur del Sahara que recorre el continente de este a oeste,
vive una desertificación pronunciada desde mediados de siglo.
El paisaje de Baback era el inicio de la selva ecuatorial
del sur del país, y ahora se parece cada vez mas al desierto
(se estima que éste avanza de 10 a 15 km. anuales). La alarma
internacional saltó en 1973, cuando por la sequía perecieron
100.000 personas de hambre y la mortandad de ganado fue aún
mayor. Esta sequía y desertificación están debidas a diversos
factores: desforestación sin pausa desde el siglo pasado para
fabricar carbón forestal -casi el exclusivo medio energético
incluso en Dakar-, para alimento del ganado, para utilizar
el terreno para cultivar cacahuete en monocultivo, para el
mijo o el pasto, debido al aumento de la población y del ganado,
dejando la necesaria práctica del barbecho que hacía descansar
la tierra.
La desforestación fomenta la erosión del viento
y, sobre todo, impide la formación de lluvias. Algunos autores
afirman que la completa desaparición de la selva de Costa
de Marfil y de Nigeria es uno de los factores que explican
la falta de nubes en el Sahel, que debían formarse allí.
El cacahuete fue el producto estrella de exportación
bajo el dominio colonial francés y período post-colonial que
enriqueció a los intermediarios europeos, y a los gobiernos
africanos empobreciendo profundamente a generaciones de agricultores
durante décadas. Los que aún lo producen, siguen en esta situación.
Por estas razones no llueve lo suficiente durante esos tres
meses y la cosecha esperada no está asegurada.
El espíritu de los africanos.
Lejos de lamentarse, los habitantes de Baback
no perdían la entereza y dignidad. Tampoco la sonrisa - un
visitante occidental comentó de los africanos que lo que más
se ve en ellos son los dientes -. Nunca encontré tantos hombres,
tantas mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas, con tanta
nobleza como allí. Las relaciones sociales están basadas en
la solidaridad, en el respeto al otro. Su saludo no consiste
sólo en un "¿cómo estás?". Consiste en una retahíla
de preguntas y respuestas que se prolongan sobre la salud
del otro, la de los suyos, su bienestar material, su estado
de ánimo. Y no son mero protocolo. Son una manifestación de
esa fraternidad. Se pasa mucho tiempo con los demás. La ayuda
es constante y sincera. Sabes que nunca podrías quedarte en
la miseria. Allí esta tu familia o tu vecino.
Esto es lo que más cautiva del África rural: una
vida vivida de verdad. Se trabaja duro, se recibe poco, pero
se sonríe mucho y se quiere mucho. Me siento afortunado de
haber conocido un rincón de este inmenso continente, tan desafortunado
pero tan maravilloso”.
Por efecto de las limitaciones impuestas por la Naturaleza, el crecimiento numérico,
por ejemplo, de una tribu de cazadores, se mantiene dentro
de límites bien definidos. Sólo donde hay siempre a mano una
copiosa provisión de alimento, la población puede crecer rápidamente.
Una pesca abundante, puede ofrecer tal oportunidad; la ganadería
aumentará la cantidad de alimento; pero una gran población,
que ocupe un área continua y cuya subsistencia provenga de
la misma clase de ocupación, sólo es posible merced a la agricultura.
Por esta razón la agricultura es la base de toda cultura técnica
más avanzada.
En los pueblos más pobres en que se requiere
la energía íntegra de cada individuo para satisfacer las necesidades
elementales de la vida, a tal punto que la consecución del
alimento y la vivienda forma el contenido principal de toda
actividad, el pensamiento y emoción de la vida diaria, y en
que no se ha desarrollado ninguna división del trabajo, la
uniformidad de los hábitos de vida será tanto mayor cuanto
más unilaterales sean los medios de procurarse el alimento.
Así por ejemplo, los pueblos de cazadores determinan
a una persona se dedique preferiblemente a la persecución
de un tipo de animales, otra a la de otro distinto. El modo
de vida de ellos no es favorable a la formación de grupos
individualizados, pero una división existe aquí también, como
en otras partes, la de hombre y mujer, el hombre es cazador
o pescador; la mujer recoge plantas y animales que no huyen.
Se ocupa de las tareas domésticas y atiende a los niños. Durante
el transcurso de su vida lo llenan estas ocupaciones.
En las siguientes líneas expondremos un breve
extracto de uno de los libros de Olaudah Equiano,
nacido en lo que ahora es Nigeria en 1745, quien fue capturado
por mercaderes de esclavos y conducido hasta América y el
Caribe. Tuvo la suerte de poder comprar su libertad y se convirtió
en escritor y activista anti-esclavitud. Así describe una cena del África occidental en
1750:
“Nuestra forma de vivir
es sencilla y nuestra gastronomía también: bueyes, cabras
y aves de corral proporcionan la mayor parte de nuestra alimentación
y constituyen la principal riqueza del país así como los principales
productos de su comercio.
La carne se guisa
en una sartén y para darle un poco más de sabor algunas veces
ponemos pimienta u otras especias (tenemos sal procedente
de madera de fresno); los principales ingredientes en nuestra
cocina son ñames, alubias, maíz y plátanos.
Normalmente el cabeza de familia come solo, sus esposas y
sirvientes también tienen sus propias mesas separadas. Antes
de probar la comida nos lavamos siempre las manos; de hecho,
nuestra limpieza es en la mayoría de ocasiones extrema, pero
en lo que respecta a la comida es una ceremonia indispensable.
Después de lavarnos
las manos, se hace una purificación echando un poco de comida
en un sitio determinado para los espíritus de nuestros antepasados
que vigilan nuestra conducta y nos protegen.
No tomamos bebidas
alcohólicas, nuestra bebida básica es el vino de palma que
se obtiene de un árbol de ese nombre al que se le hace un
corte en la parte alta, se coloca una calabaza y se obtiene
un líquido que, cuando está recién sacado es muy dulce, pero
en pocos días adquiere un sabor más agrio y alcohólico.
Nuestro principal
lujo son los perfumes: uno de ellos es el que se obtiene de
una madera muy olorosa al convertirla en polvo y mezclada
con aceite de palma, otro es un tipo de tierra que al echarla
al fuego difunde un olor muy particular.”
Arte Culinario Africano
La gastronomía es uno de los rasgos culturales
distintivos de un pueblo y siempre aportan algo desconocido.
Así por ejemplo, destacaremos las distintas formas tradicionales
de los pueblos más desarrollados de África:
Nigeria
La cocina nigeriana es una de las cocinas africanas
que menos se destaca por su originalidad. Se basa esencialmente
en el uso de cereales. A pesar de su sencillez, cuando se
visita un país extranjero es aconsejable probar sus platos.
Ghana
Si de una cosa hemos de estar seguros al visitar
Ghana, es que en la gastronomía del país, encontramos una
gran variedad de sopas, que acostumbran a ir acompañadas de
arroz.
Platos típicos que podemos encontrar en un
país como Ghana, son el Fufu (mandioca, ñame o banana cocida
que es amasada en forma de bola y que acostumbra a servirse
cubierto con una salsa muy picante que hace las delicias de
los habitantes del país, pero que puede causar problemas al
visitante desinformado). – y que es un plato muy típico en
muchos otros países de África occidental-; el Kenkey (maíz
fermentado que tradicionalmente se cocina hirviendo en agua
unas bolas hechas , la mitad de ellas de maíz fermentado y
la otra mitad, de maíz crudo) o el Banku ( maíz fermentado,
cocinado con agua caliente que se sirve acompañado de sopa
y pescado).
En lo que se refiere a las bebidas que podemos
encontrar en el país, quizá las más famosas sean el vino de
palma, el Pito (una espécie de vino de mijo), el Akpeteshie
( que sería el gin local) y entre las bebidas no alcohólicas,
el Asaana ( vino de maíz) o el Lamuji (vino de
ginger).
Receta: Salsa de
cacahuete con pollo.
1 pollo grande, pasta de cacahuete, 8 tomates
grandes, pimienta de cayena, 2 cebollas, pimienta, 2 ajos,
aceite de cacahuete, sal.
Cortar el pollo en trozos medianos. Hervirlo
con un poco de sal, pimienta, un ajo, y la cebolla triturada.
Cuando la carne esté hecha, hay que reservar el caldo para
usarlo más tarde. A continuación freiremos la carne, y haremos
un sofrito con la pimienta de cayena, los tomates, una cebolla
y tres vasos de agua. Diluir la pasta de cacahuete con una
parte del caldo y añadirlo a la cocción. Añadir el resto del
caldo, y en diez minutos, añadir el pollo. Diez minutos más
y el plato estará listo para comer.
Senegal
Tiene la reputación de ser el país dónde se
dispone de la mejor cocina de África del oeste. El arroz es
el alimento básico usado en la cocina senegalesa, pero a partir
de él elaboran los más elaborados y suculentos platos. Dicen
que el mejor arroz que se puede comer en Senegal, es el proveniente
de la región de Casamance. En la cocina senegalesa, hay una
gran variedad de salsas que condimentan carnes y pescados.
Igual que la cocina del país vecino, Gambia,
la cocina senegalesa es de una gran densidad y consistencia.
La razón es bien simple, los platos han de ser ante todo nutritivos.
La comida típica en Senegal, se compone normalmente, a base
de un solo plato, en el que encontramos cereales (arroz o
bien mijo), pescados, aceites, verduras y especias.
La bebida típica de Senegal es el bisap,
una bebida que presenta un color violeta, hecha a base de
agua y hojas de Hibiscus.
Algunas de las especialidades de la cocina
senegales són, el Tiéboudienne que es considerado el plato
nacional y que es arroz acompañado de pescado y legumbres;
el Yassa au poisson (arroz con pescado)
o au poulet
(arroz con pollo).
Receta:
Arroz Joloff
Aunque
seguramente este plato procede de la región Wolof de Senegal
y Gambia, hoy es un plato típico de todo el África occidental.
Hay
muchas variaciones del Arroz Joloff. Los ingredientes básicos
más comunes son: arroz, pollo, tomates o pasta de tomate,
cebolla, sal y pimienta roja. Aparte de esto, pueden
agregarse casi cualquier verdura, carne o especias.
Ingredientes
- aceite de freír
- un pollo (y/o una libra o dos de carne para guisar),
cortado en trozos de bocado
- una o dos cebollas, finamente cortadas
- sal, pimienta negra, pimiento adricano o antillano
- Otras especias que puede añadir:
- chiles
- ajo
- tomillo
- jengibre
- canela
- curry
- dos tazas de caldo de pollo o carne (o un cubo de
Maggi y agua)
- dos o tres tomates maduros pelados y cortados
- Verduras
- pimientos verdes troceados
- judías verdes
- guisantes verdes
- zanahorias troceadas
- berza troceada
- cuatro tazas de arroz
- una lata de tomate
- Carne o :
- jamón cocido
- gambas secas o langostinos secos
- Guarniciones
- perejil fresco
- lechuga en tiras
- huevo cocido, cortado en rebanadas
Preparación
- Caliente dos cucharas de aceite en una sartén grande.
De unas vueltas al pollo (o carne) en este aceite muy caliente
hasta que se dore. Saque el pollo o la carne del sartén
y ponga las cebollas, la sal, el pimiento africano o antillano
y una o dos de las especies y fría la mezcla hasta que se
dore la cebolla. Saque este revuelto de la sartén y póngalo
junto al pollo o la carne.
- Ponga el caldo en una cacerola y vierta el pollo
(o la carne) y las verduras. Cubra la cacerola con la tapa
y continúe a fuego lento.
- En la misma sartén usado para la carne y cebollas,
fría los tomates y una o dos tipos de verduras diferentes.
Continúe friendo la mezcla hasta que las verduras estén
medio cocidas, entonces agréguelos a la carne, cebollas,
y caldo en la cacerola.
- De nuevo en la misma sartén, ponga el arroz y la
pasta de tomate. Con el fuego bajo, revuelva hasta el arroz
se mezcle uniformemente con la pasta de tomate. El arroz
debe quedar de un color rosa-naranja. Agregue el arroz a
la cacerola y remueva suavemente.
- Cubra la cacerola y cocine la mezcla a fuego lento
hasta que el arroz se haga y las verduras estén tiernas
(una media hora). Revuelva suavemente de vez en cuando para
que no se pegue y se queme el arroz. Agregue agua caliente
o caldo. Si lo desea, añada las gambas o el jamón cocido.
Sirva con una o dos de las
guarniciones.
Receta: Bissap.
50 g de flores de Hibiscus rojo, 3 l de agua,
azúcar.
Hervir el agua y cuando empiece a hervir añadir
las flores de Hibiscus. Dejarlo en el fuego durante 10 minutos.
Sacar la cazuela del fuego y dejar reposar 10 minutos. Colar
con un colador muy fino. Añadir azúcar al gusto, y vainilla
azucarada. Servir la bebida con hielo, bien fresca.
Dahomey.
Estofado de pescado Dahomey
Dahomey era un reino que floreció en los siglo
18 y 19 en lo que es ahora Benin.
Ingredientes:
- dos besugo, tilapia, o cualquier pescado no muy
graso
- harina
- sal y pimienta negra
- un cuarto de taza de aceite de palma o aceite vegetal
- dos cebollas, finamente cortadas
- dos tomates, cortados
- una taza de agua o emulsión de pescado
- pimiento o pimiento picante (optativo)
Preparación.
- Corte el pescado en tiras. Mezcle la harina, la
sal y la pimienta en un cuenco y reboce el pescado en la
mezcla.
- Caliente el aceite en una sartén. Fría el pescado
hasta que se dore, sáquelo de la sartén y déjelo aparte.
- Fría las cebollas en el sartén durante unos minutos.
Agregue los tomates. Remueva mientras se cuecen durante
unos diez minutos. Agregue el agua o la emulsión de pescado.
Reduzca el fuego, tape y cueza a fuego lento durante otros
diez minutos.
- Ponga el pescado en la sartén. Añada pimienta roja
si desea. Cueza a fuego lento durante veinte o treinta minutos.
Sirva con arroz.
El
Fufu.
El Fufu, conocido por otros muchos nombres, como pirao
o funje, en Angola, nsima o ugali en el este, constituye la
base de la alimentación en muchos países subsaharianos, haciendo
las veces de lo que hasta tiempos recientes, era el pan en
los países del norte. Sirve de acompañamiento a todo tipo
de estofados y salsas. La forma más habitual de comer es tomando
con la mano un trozo y según lo que se esté comiendo, ahuecando
para acompañar la sopa, salsa, etc. Sin embargo, en algunos
países se come con tenedor considerándose de poca educación,
o atrasado, el comer con la mano.
Para
su confección se emplea todo tipo de harinas, según cada región.
Mientras que en el Africa occidental es normal utilizar ñame
o ñame con plátano, en el África central es más empleada la
harina de yuca y en el África oriental el maíz; en cambio,
en zonas del África austral, es normal el empleo de masango
o masambala molido.
Mwamba. Crema de Cacahuete.
A
veces hay confusión entre dos términos muy similares: mwamba
y mwambe. El mwamba es la crema de cacahuete y el mwambe o
saka-saka es la crema de palma. Pero además, a su vez, cada
uno de ambos términos tiene una doble acepción: el ya descrito
y los platos hechos con estos ingredientes, a los que también
se le conoce con el mismo nombre. Por ejemplo, en Angola un
plato muy polpular es la "muamba de galinha"
Ingredientes
Preparación
- Quite las cáscaras de los cacahuetes, ase los cacahuetes en una sartén,
revolviendo a menudo y después quite las pieles. Ponga los
cacahuetes en una cacerola, agregue bastante agua para cubrirlos
parcialmente y haga hervir el agua lentamente, revolviendo
a menudo. Reduzca el fuego. Aplaste los cacahuetes y continúe
cociéndolos durante quince minutos a fuego lento hasta todo
el agua se haya evaporado (aproximadamente unos treinta
minutos).
Estofado de cacahuete
Este plato puede hacerse sin
la carne, con patatas dulces y tantas de las verduras optativas
como pueda para la versión vegetariana.
El cacahuete es un ingrediente
habitual en toda la cocina del África subsahariana, por ejemplo
para el Pollo en Salsa de Cacahuete y tomate. El estilo en
el África Occidental es normalmente con más ingredientes y
guarniciones. El Pollo en salsa de cacahuete, es
similar al Estofado que presentamos aquí: la diferencia principal
es que los cacahuetes (o la pasta de cacahuete) son sustituidos
por mwamba y aceite de palma.
Ingredientes:
· una o dos patatas dulces o
ñames, peladas y cortadas en cubos (optativo)
· aceite de cacahuete (u otro
aceite de guisar)
· uno o dos pollos, cortados
en trozos pequeños (puede también poner a partes iguales carne
de vaca y de pollo)
· sal
· pimienta negra
· caldo del pollo o concentrado de carne
· dos o tres tomates, cortados (o tomates en conserva, o
salsa de tomate o pasta de tomate)
· una o dos cebollas, picada
· un ajo, picado (optativo)
· un o dos pimientos picantes , cortados (optativo)
· media cucharilla de jengibre molido
· un poco de tomillo
· un cuarto de taza degamba seca o langostinos secos (optativo)
· una berenjena, o una docena de okra, o alubias en conserva,
o maíz en conserva (optativo)
· pimiento verde , cortado (optativo)
· una taza de pasta de cacahuete Si usa cacahuetes (en lugar
de manteca de cacahuete), haga su propia pasta de cacahuete
casera:
Quite las cáscaras de los cacahuetes, ase los cacahuetes en una sartén,
revolviendo a menudo, entonces quite las pieles. Ponga los
cacahuetes en una cacerola, agregue bastante agua para cubrirlos
parcialmente y haga hervir el agua lentamente, revolviendo
a menudo. Reduzca el fuego. Aplaste los cacahuetes y continue
cociéndolos durante quince minutos, entonces agregue la carne
y continúe cociendo a fuego lento hasta que toda el agua se
haya evaporado (aproximadamente unos treinta minutos).
Preparación
- Si emplea patatas dulces o ñames:
Hierva o cueza al vapor hasta que empiecen a ponerse tiernos.
- En una olla grande ponga la carne en aceite caliente, hasta que se
dore. Agregue sal y pimienta. Reduzca el fuego, agregue
una taza de agua o caldo del pollo y cueza a fuego lento.
- Ponga a calentar aceite en una sartén. Fría los tomates, las cebollas,
el ajo, los pimientos con el aceite muy caliente. Añada
las especias. Agregue las verduras optativas, patatas dulces
o ñames, y/o la gamba seca o langostinos. Añada la pasta
de de cacahuete y agua o caldo y revuelva hasta que quede
una salsa lisa.
- Añada esta salsa a la carne y continúe cociendo a fuego lento, revolviendo
a menudo hasta que se hagan la carne y las verduras.
- Sirva con arroz hervido y tantas guarniciones como desee:
- huevos duros, pelados. A veces se agregan a la olla y se cocinan
con el estofado unos minutos antes de servir
- ñame hervido y cortado en rebanadas o patata dulce
- fruta como plátano, mango, naranja, papaya, piña, etc.,en rebanadas
- lechuga en tiras
- perejil
- nueces cortadas
- coco en tiras
- tomate en rebanadas
- cebolla en rebanadas: cruda o frita
- Salsa Pili-Pili
Mwambe de Marisco.
Plato
típico del Africa Occidental.
Ingredientes
- cuatro tazas de "mwambe" (manteca de palma)
- medio kg. de bacalao seco (o cualquier otro pescado
seco), remojado y limpio
- medio kg. de pescado fresco: entero o filetes,
- cuatro a seis tazas de gamba o langostinos (secó
o fresco) (optativo)
- dos arenques frescos u otros pescados (optativo)
- dos a cuatro tazas de carne de cangrejo (optativo)
- una cebolla, finamente cortada
- dos pimientos picantes africanos o jamaicanos, finamente
cortados (optativo)
- sal y pimienta (para saborear)
Preparación
- Si fuera menester, cocine la manteca de palma hasta
que se espese un poco. Agregue todos los ingredientes. Cocine
a fuego medio, revolviendo regularmente, hasta que el pescado
se haga (diez a veinte minutos). Agregue agua si es necesario.
- Sirva con arroz o Fufu.
Angola
Miguel Lima de Angola, nos
cuenta acerca de sus hábitos y costumbres traídos de Angola
a América. Generalmente el fin
de semana mi almuerzo consta de una típica comida tradicional
de Angola:
feijão de aceite de palma
con banana pão, acompañado con batata doce con muamba de ginguba.
Guiné-Bissau
Adelina Djassi nos cuenta:
En mi casa, en los fines de semana acostumbramos comer cachupa, caldo de mancarra,
moamba de gallinha y ciga. También cuando voy a casa de mis
cuñados ellos acostumbram comer sólo de un recipiente y con
las manos, pero, yo no sé comer así, entonces utilizo una
cuchara. Oímos siempre música Africana.
Cabo Verde
Joel David Sanches.
En mi casa los fines de semana comemos comida tradicional Africana: cachupa;
feijao pedra feijao Congo, caldo de pescado con mandioca,
batata dulce, banana, etc..
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