Ella fue nuestra maestra iniciadora, partícula de luz, en el misterio del conocimiento. Fue realmente admirable el valor, la fuerza, la perseverancia, con la que llevó a cabo su vida, su misión fue la de darnos el aliento de vida, en cada consejo, en cada enseñanza, en cada momento compartido, con la palabra justa, certera, atenta y dispuesta a darnos el apoyo necesario, ante la más mínima circunstancia. Resumió en sí misma, el concepto descripto por Paulo Coelho:

“Un maestro es una persona sencilla y humilde, y es con esta transparencia que enseña y actúa. En la vida religiosa, las vivencias son aquellas, que sólo aquel que las experimenta, puede comprenderlas. El arte del maestro, radica en poder realizar esta transmisión, siempre que el discípulo esté preparado para recibirla, pues el maestro en el sentido estricto del término, sólo lo es legítimamente, cuando otro maestro superior, después de años de enseñanza, lo nombre y ordene. Así, de maestro a discípulo, eslabón a eslabón, continúa esta cadena de conocimientos, a través de los tiempos. De esta manera el alumno, podrá absorber y asimilar la luz y refractarla en su propia vida y acciones. Así el maestro ayudará al tiempo, para que renazca en cada discípulo el deseo de enriquecer y elevar su ser, de esta manera el cambio se afirma en la evolución individual de cada persona y desde su propio ser interior”.

Con estas palabras resumimos nuestro sentir, a nuestra maestra espiritual, Ìyálorişa Gladys de Oşun.

Como Ìyálorişa consagrada en su camino espiritual encontró en el Babalorişa Jerónimo de Souza, un verdadero Padre Espiritual,  y fue coronada en la ceremonia del Deká, por la Ìyálorişa Nitinha de Engenho Velho, Casa Blanca,  - la primer Casa de Candomblé -  en Bahía, Brasil .

Trabajó incansablemente para que nuestra Religión fuera aceptada como tal y tuviera un lugar en nuestro país. Creó el Instituto de Investigación y Difusión de las Culturas Negras, Ilé Àşe Oşun Doyo; el Primer Museo Afro-Argentino; la Primera Biblioteca Afro-Argentina, en nuestro país. Organizó infinidad de eventos y Congresos Culturales. Tuvimos la suerte de compartir con ella, la visita a nuestra Casa, de los dos reyes más importantes de la Cultura Yoruba, el Ooni de Ifé y el Rey de Ketou.

Gladys con el REY KETO
Gladys con el REY de KETO

Gladys en el Sengundo Congreso
Gladys en el Segundo Congreso Internacional Afroamericano

Entre sus obras podemos destacar su libro, Más allá de la frontera. El misterio religioso africano, recorriendo de esta manera,  un amplio camino en el quehacer cultural. 

Su vida estuvo directamente ligada al Culto de los Orişas, fundando la primera Casa de Candomblé en Argentina, Ilé Àşe Oşun Doyo.

Homenaje aÌyálorişa Gladys”

en nombre de la Dra. Beatriz Hilda Grand Ruiz.  Directora del Instituto de Investigación y Difusión de las Culturas Negras, “Ilé Àşe Oşun Doyo”.

Me es difícil, dificilísimo, describir una personalidad tal como fue Gladys Mabel Mallorca.  Y esto es así, porque en  ELLA  se dan dos fuertes vertientes: en primer lugar, su afectividad -sentimientos, emociones y pasiones- y, en segundo término, la intelectualidad  -pensamiento y carácter-.

Esas dos dimensiones energéticas, incidieron -juntas y coherentemente- como un disparador para conectarse, dando lugar a la acción positiva y creadora. Esas acciones, se fueron realizando, a través de su corta vida con gran brillantez, por cuanto tuvieron siempre la base del  valor por excelencia, el RELIGIOSO.

Su hacer, inspirado por el amor, la humildad y gran generosidad, embelleció su relación con todas las personas. Fuimos muchos, quienes gozamos de su presencia.

Al respecto, permítaseme relatar una simple anécdota: “una tarde, entrando yo al Instituto, también lo hacía un niñito, mientras Mãe Gladys salía. Fue entonces que ELLA lo tomó en brazos, y yo observaba la escena; vi  tal ternura, tal amor... que me puse a llorar. Jamás tuve la suerte de ver algo de esa dimensión extraordinaria. En ese instante descubrí la generosidad profundísima de ese ser tan especial”.

Con esta estructura de su Ser, que le fue posible revelarla  en diferentes tiempos y lugares, la recuerdo. ELLA no está físicamente con nosotros, pero su energía sigue intacta.

Así, vemos reflejado su sentir en las siguientes líneas que le pertenecen, expresando su profundo Yo Interior:

“El sentimiento es el movimiento interior que energiza las voluntades humanas, como un motor que mantiene vivo la esperanza de la vida, ayudando a cumplir las metas que cada uno se traza en su recorrer diario de nuestra existencia natural.

El sentimiento entonces, modela nuestra esencia desde que nacemos, aprendiendo a compartir con el mundo que nos rodea, una existencia personal que se traduce en armonizar nuestro mundo hacia los demás, y a partir de esta premisa, hacia nosotros mismos. Y así en el decorrer de nuestras vidas aprendemos día a día a sentir de una forma diferente, un sentir que comienza a revalorizar por medio de la experiencia que nace del error, del aprendizaje mismo, aquellas situaciones que generaron las distancias, los alejamientos, el dolor y la tristeza, buscando armonizar con quienes queremos o compartimos los destinos de nuestra existencia física. Y, así surge la figura del Amor, y entonces comenzamos a cuestionarnos:

¿Qué es el Amor?, pero nos olvidamos quizás a veces, por hacer tantas preguntas o querer cuestionar tanta sensibilidad interior, que el Amor trae como resultado una brisa que nos envuelve trayendo alegría constante, abriendo nuestras manos para dar y también aprendemos a recibir, nos muestra la sabiduría de ser plenos interiormente, enseñándonos a compartir, a ser humildes, a ser felices; en otras palabras, a encontrar la paz del espíritu más profundo, aquel que no compite con el mundo, porque en definitiva se siente parte del universo.

De esta manera, el amor traduce la energía del aprender, del saber, a disponernos a enfrentar nuestras condiciones sin barreras, porque en definitiva el amor traduce la compañía. Una compañía que no muchas veces es humana, pero sí siempre, se traduce en esa compañía de los valores del espíritu, aquél que nos liga con nuestra esencia Divina: Dios y nuestra creencia.

Por ello, el Amor es el sentimiento más profundo que cada persona que se acerca a una Casa Religiosa o Ilé percibe de sus integrantes, ya que sólo ese sentimiento permite a cualquier religioso transmitir la esencia de una ayuda que parte del mundo sagrado de la vivencia espiritual.

Definitivamente, el sentimiento religioso es la llave del Amor, porque todos los sentimientos más profundos de la armonía interior pueden ser encontrados, descubriendo la verdadera esencia de nuestro Ser, siendo esta conclusión la búsqueda de nuestro Yo Interior.

Y así, cuando aprendemos finalmente la respuesta del amor, que cada uno encuentra en su propio interior, manifestamos definitivamente su conclusión inmediata: La Felicidad”.

 

   
Husares 476 Villa Tesei - Hurlinghan - Buenos Aires - Argentina
Subir Tel.: 4450-4586